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La ciberseguridad preventiva ya no es opcional; así se protege la infraestructura crítica en México

La ciberseguridad preventiva ya no es opcional; así se protege la infraestructura crítica en México

En un mundo donde los ciberataques se vuelven cada vez más sofisticados y accesibles, la experiencia en la protección de infraestructura crítica es clave. Norberto Garza Alarife, experto en ciberseguridad, comparte su experiencia enfrentando incidentes de alto riesgo, los sectores más vulnerables en México y la evolución de los ataques que ponen en jaque a organizaciones estratégicas. Desde ataques a instalaciones estratégicas hasta amenazas automatizadas, Norberto destaca la importancia de una ciberseguridad preventiva frente a una visión reactiva que puede resultar demasiado costosa.

¿Cuál ha sido el incidente en CiberSeguridad más complejo que has resuelto? 

El caso más complejo que he enfrentado fue un ciberataque a una instalación estratégica. Al llegar, los ciberdelincuentes ya habían encriptado la mayoría de los discos duros, los sistemas críticos fuera de operación y una demanda de rescate de 3 millones de dólares sobre la mesa.

El primer paso fue contener. Después vino el análisis forense para identificar el vector de entrada — una credencial comprometida que llevaba semanas activa sin que nadie lo notara.

Lo más desafiante no fue técnico, sino humano. Con una situación así de crítica encima, la presión para pagar era enorme. Tuve que sostener frente a los directivos una posición clara: pagar no garantiza recuperar nada, y definitivamente no resuelve el problema de origen.

Al final recuperamos la operación en fases sin pagar un solo centavo, priorizando los sistemas más críticos.

¿Cuáles son los sectores más vulnerables en CiberSeguridad en México?

En México, los sectores más vulnerables hoy son los que operan infraestructura crítica bajo control gubernamental: energía, transporte, salud y puertos.

Por ejemplo: La ciberseguridad portuaria en México. Manejan volúmenes enormes de mercancía, operan con sistemas legacy que llevan décadas sin actualizarse, y concentran información logística, aduanal y financiera de alto valor. Un ciberataque exitoso a los puertos mexicanos no solo paraliza operaciones — puede desencadenar un efecto dominó en toda la cadena de suministro del país.

El problema de la Protección de infraestructura portuaria en México es que las instituciones gubernamentales suelen tener presupuestos de seguridad limitados, procesos de adquisición lentos, complicados y una cultura interna donde la ciberseguridad todavía se ve como gasto, no como inversión. Eso los convierte en blancos atractivos, porque los ciberatacantes saben que las defensas son predecibles.

A eso se suma que son instalaciones críticas: un actor malicioso no busca solo dinero, a veces busca impacto, visibilidad o presión política.

¿Cómo han evolucionado los ciberataques a organizaciones mexicanas en los últimos años? 

La evolución ha sido brutal, y no precisamente porque los ciberatacantes se hayan vuelto más inteligentes — sino porque hackear se ha vuelto extraordinariamente fácil.

El cambio más significativo de los últimos años es la aparición de servicios SaaS diseñados específicamente para ciberdelincuentes. Así como una empresa renta software para gestionar sus ventas, hoy un “atacante de a pie” puede rentar plataformas completas para lanzar campañas de phishing, distribuir malware o explotar vulnerabilidades — sin escribir una sola línea de código.

Pero el dato que mejor ilustra el nivel de exposición de algunas organizaciones mexicanas es este: hay objetivos tan descuidados que se han ejecutado ciberataques exitosos usando simples chatbots. Sin un hacker detrás, sin estrategia sofisticada. Un proceso automatizado encontró la puerta abierta y entró.

Eso habla menos de la capacidad del “hacker” y más del estado de las defensas. Cuando un chatbot puede comprometer una organización, esa organización es muy frágil.

¿Qué diferencia hay entre CiberSeguridad reactiva vs. preventiva?

Cuando reaccionas en ciberseguridad, ya perdiste algo.

Puede ser información, dinero, tiempo de operación, reputación 

La ciberseguridad reactiva espera a que ocurra el incidente para responder. La preventiva asume que el ataque va a ocurrir — porque va a ocurrir — y construye las condiciones para detectarlo temprano, contenerlo rápido y minimizar el daño.

El costo de la prevención siempre será menor al costo de perder ante el ciberataque. La pregunta real no es si una organización puede permitirse invertir en CiberSeguridad preventiva — es si puede permitirse no hacerlo.

¿Qué le dirías a una entidad que cree que "a nosotros no nos van a hackear”?

Ese pensamiento es exactamente lo que los ciberdelincuentes esperan.

Hace algunos años, ejecutar un ciberataque sofisticado requería inversiones de millones en herramientas, infraestructura y conocimiento técnico especializado. Hoy, ese mismo arsenal se renta por unos cuantos cientos de dólares. El modelo cambió completamente: ya no necesitas ser un genio de la tecnología ni tener respaldo para ejecutar un ciberataque sofisticado.

La pregunta no es si los van a atacar. La pregunta es si cuando eso ocurra van a estar listos.

Norberto Garza Alarife, versado en ciberseguridad, empresario y ciberactivista con trayectoria en la protección de infraestructura crítica e instalaciones estratégicas en el mundo. Su enfoque combina inteligencia de amenazas, análisis forense, seguridad preventiva y ciberseguridad ofensiva para organizaciones que no pueden permitirse un incidente.

Por Equipo de Redacción